La gente que tiene Plutón en Escorpio lo mantiene todo cerca de ellos, lo que significa que no dejan ver lo que están pensando o sintiendo. Ni siquiera les gusta hablar de su pasado, ya que puede permitir que otros tengan algún poder o control sobre ellos.
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esto ya lo experimento;
Es mejor no ir contra Plutón en Escorpio, porque se toman cada pequeña ofensa personalmente. Debido a que sienten todo tan profundamente, no les cuesta mucho creer que han sido despreciados. Y una vez que estás en su lado malo, es extremadamente difícil volver a estar en su lado bueno. Esto se refleja en tu personalidad de Plutón.
Son el signo más intenso del zodíaco. Esto significa que su reacción es más fuerte que la ofensa misma. Y como tienden a tener pensamientos más oscuros y una visión más pesimista de la vida, es difícil para ellos volver a un punto de vista más claro.
y de esto puede que me esté dando cuenta ahora:
Su conexión con su círculo social trae el mayor crecimiento y felicidad, ya que su necesidad de compañía es tan intensa como ellos. Es sólo en el dormitorio con su amante más confiable donde derriban sus paredes y dejan que su verdadero yo brille. El sexo es la experiencia más profunda para ellos.
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Escorpión es un signo magnético, atrae y se siente atraído hacia los demás, en especial el sexo opuesto. Esta atracción es un impulso animal debido a la acción de Marte y en la mayor parte de las ocasiones se presenta como actividad sexual. Esto, sin dejar de ser cierto en muchos casos, representa un error interpretativo comunmente aceptado, puesto que lo que Escorpión busca en realidad es conocer la reacción de los demás a la emoción, a la amistad y al amor. Por ello busca su complemento, el espejo donde pueda verse reflejado, donde pueda conocerse, sabe que sólo el calor del afecto de los demás puede fundir su hielo. Es decir, quiere desvelar su secreto, y tan secreto es para él como para los demás. Su ansia es calmar la tormenta emocional interna, vivir en paz consigo mismo y con los demás, y para eso sabe o intuye que le hace falta una total integración con la categoría de valores representada por la otra persona. Es un proceso que sólo puede desarrollarse en la intimidad de lo personal y de lo privado.
En definitiva, busca conocerse como individuo, y esto es importante, pues la estancia de Plutón en Escorpión brinda la gran oportunidad de la integración de todas las personas, países y razas, en base al respeto a la individualidad de cada uno.
Plutón en escorpión ha de desvelar el secreto, rasgar los velos de la separitividad, cuando individualmente nos demos cuenta de que lo único que nos separa de los demás es un yo social, una imagen construida con conceptos aceptados sin cuestionarlos previamente, y que a un nivel más profundo todos somos iguales, células de un mismo planeta, trabajando para un mismo fin, estaremos en disposición de sentar las bases de la utopía acuariana.
Plutón ofrece en este período la oportunidad de conseguir la comunión, la gran comunidad, con todos los demás seres humanos, o incluso superhumanos, y el precio es la muerte de nuestros pequeños yoes.
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Cuando Escorpio marca tu vida, has de acostumbrarte al cambio continuo y aprender el desapego, en especial en los 7 niveles previos (los signos de Aries a Libra por casas).
Escorpio exige que aprendas el desapego de las formas, y se refiere no sólo al dinero compartido, al sexo o al poder, sino y en especial, desapego de todo aquello con lo que te identificas, en definitiva, del Ego. Escorpio te dice que ha llegado el momento de madurar el Ego para aprender a dar generosamente, desde los talentos de nuestra Luna. Dar sin esperar recibir... Y he aquí la gran prueba de nuestro Ego que se cree finito, que teme dar porque teme morir. En Tauro, el signo opuesto, aprendemos a materializar en este mundo tridimensional al enfocar la energía de Aries y condensar la forma. Ahora Escorpio nos exige comprender profundamente la naturaleza del deseo. Desear es querer acumular energía, y esto lo hacemos con aquellas cosas que la simbolizan, como el dinero, las emociones, las posesiones, el poder,... Pero si acumulamos energía, ésta se estanca, se bloquea, provocando dolor, enfermedades, falta de vitalidad e incluso la muerte física.
Por eso a Escorpio le toca aprender en profundidad la naturaleza del deseo, y la única manera es a través de la experiencia y nuestras vivencias deseantes. El dolor, el desgarro, provocado por las resistencia al cambio, a que las cosas sean como son, es la forma que Escorpio tiene de enseñarnos a integrar ambos lados de las polaridades que componen nuestra psique. El Ego inmaduro desea controlar porque tiene miedo a morir, y se resiste al cambio con todas sus fuerzas. Es como si no se fiase de que si sueltas todo control encontrarás la libertad. Así que la vida dice, "vale, yo te muestro que no pasa nada, que existes aún si lo pierdes todo".
Así, gracias a la energía de Escorpio soltamos el control, lo que nos permite integrar las polaridades de las experiencias que nos tironean, reconociendo que en realidad todo lo externo es interno. Todo lo que experimento, todo lo que vivo, soy yo. La vida no me ataca, sino que es mi miedo a hacerme con toda la vitalidad de la energía que se mueve a través de mí, con toda su potencia. Tenemos miedo a nuestra propia grandeza, y ello es lo que nos hace refugiarnos, escondernos, temerosos de aquello que nos puede aniquilar. Escorpio nos enseña a integrar las polaridades, aquello que proyectamos fuera con aquello que sí reconocemos, comprendiendo a través de la síntesis (Sagitario, el noveno signo) quiénes somos realmente.
Así, Escorpio profundiza más y más en el mundo de las emociones , de la vida, de la muerte y de la energía, y está en su haber el regalo del entendimiento de la magia.
Sin embargo, popularmente, se asocian estos dotes del octavo signo con poderes oscuros, o puede que más luminosos, que brindan la habilidad para manejarse y manejar en el astral. Magos, brujas, chamanes, son conocedores de estos secretos. Muchos incluso hoy en día desean poseer esas habilidades... Sin embargo, desear y poseer son precisamente las dos cosas de las que hay que desapegarse... Entonces, ¿cómo funciona la magia? La negra, poseyendo y dirigiendo, pero termina en destrucción. La blanca, rindiéndose a algo mayor que uno, algo universal, y limitándose a ser un vehículo de la energía del Universo. Y para esto, el Ego ha de ser maduro... l regente de Escorpio es Plutón, un planeta enano con un gran corazón sobre su superficie. El mundo helado de Plutón es Rosa. Su nombre fue otorgado por una niña de 5 años a quien le encantaban los dibujos y personajes de Walt Disney, y desde luego no conocía nada de la mitología romana. Pero como nunca hay casualidades, el nombre le viene como anillo al dedo a este planeta cuyo nombre mitológico es el del dios de los infiernos, ya que su descubrimiento coincidió con la invención de la bomba atómica por fusión nuclear. Y es precisamente la fusión, la integración de la personalidad, lo que se logra con la energía de amar.
Conforme evolucionamos espiritualmente, los arquetipos cambian. El descubrimiento de nuevos cuerpos celestes , o el mayor conocimiento sobre otros ya conocidos, coincide con nuestra apertura. Hasta ahora Plutón era considerado un planeta maligno y oscuro, pero en realidad nos revela el rosado secreto del amor, no entendido éste como sentimiento romántico, sino como la alineación con nuestra verdadera esencia. Caronte nos lleva a él, sólo si hemos “dado muerte” a nuestro Ego inmaduro y trascendido las formas viejas, obsoletas de nuestro Yo. sí pues, Plutón y Escorpio nos invitan a descubrir quiénes somos realmente, sin dejar fuera ningún trocito. Nos enseñan que mediante el desapego somos capaces de dar ilimitadamente desde lo mejor de nosotros, haciendo fluir la energía de la vida. Nos muestran que desde la energía de amar tenemos enfrente un campo de múltiples posibilidades para crear lo que queremos.
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