(...)
el amor como conclusión absoluta pasa por la muerte. Ciertamente se muere en el otro, pero a esta muerte le sigue un retorno hacia sí.
(...)
el poder de eros implica una impotencia en la que yo, en lugar de afirmarme, me pierdo en el otro o para el otro, que me alienta de nuevo: “un emperador posee por sí mismo a otros. y el amante se apodera de sí mismo por otro, y. cada de los amantes se aleja de sí mismo y se acerca al otro, y muertos en sí, resucitan en el otro”
No comments:
Post a Comment